Domingo por la mañana, despierto más temprano de lo que quisiera, pero el dolor en mi espalda es tan molesto que prefiero abandonar la cama antes que el campanario de la iglesia repita por octava vez su agudo tañir. El cielo se encuentra nublado y el ambiente frio, nada raro en estos días en el que otoño nos hace pensar que ya es invierno, debido al calentamiento global.
¿Edgar Oceransky o Ricardo Arjona? me inclino por el primero y coloco su CD en el stereo, unos acordes lastimosos y melancólicos suenan mientras el agua caliente ya resbala por mi piel, no puedo evitar suspirar al tiempo que recuerdo tu nombre y tu imagen llega a mi mente, si tú, mi sueño mas reciente y una más de mis ilusiones perdidas, ¿por que nos gustara lastimarnos a nosotros mismos oyendo música desgarradora aún a sabiendas que el corazón se encuentra en terapia intensiva? mmm, a veces pienso que la inspiración es una puta masoquista. Salgo de la regadera y pienso que serie buen momento para empezar a despedirte de mi, el cielo nublado, los acordes melancólicos y el corazón lastimado; un buen corolario para el inicio del fin de lo que nunca empezó, pero no aquí, no en mi hogar, podría espantar a todas esas musas que aún revolotean en mi escritorio y que esperan ser plasmadas en una canción ó poema. El parque seria el lugar ideal para comenzarte a sacar de mis sueños, para liberarte de mis adentros.
Tomo aquel libro de García Márquez que aún no termino de leer, una hoja de papel y una pluma ya que la cámara de fotos se encuentra ya en mi bolsillo. Personas saliendo de la misa dominical, niños dando de comer a las palomas y deportistas preparándose para la competencia que se celebra en memoria de no se quien y con motivo de no se cuando. Nadie se da cuenta de la llegada de un kamikaze del amor que llega a intentar poner fin a una ilusión.
Enfrente de la fuente central y aun costado del grupo de aves que revolotean con las migajas de pan que los niños les dan, el lugar exacto para sentarme y empezar su recuerdo a matar. Se interpone momentáneamente el buen GABO con algunas paginas de su novela, como intentando disuadirme de mi propósito, pero ya esta decidido; hoy le comienzo a olvidar.
"Hoy comienzo a dejarte salir
De mi mundo
Aún cuando nunca quisiste entrar en el".
Es lo primero que mi pluma escribe en esa fría mañana y pienso ¿en verdad podre sacarla? Si logro colarse sin darme cuenta aprovechándose de aquella necesidad de amar que surge en toda alma a los tres años de haber entregado el corazón por última vez.
Las palomas se acercan cada vez más a donde estoy como queriendo distraerme y evitar que me convierte en criminal, pero ya mis dagas están listas, aunque me gana la curiosidad y las comienzo a retratar, ¿Por qué? No lo se, tal vez deseo tener un recuerdo noble de aquella mañana en que su recuerdo asesine.
Evoco su sonrisa y le escribo unos versos de despedida, recuerdo su mirada, si esa misma que me hipnotizo y la mando lejos en un autobús. Llego al punto del deseo; de aquel sentimiento carnal causante de la perdición de muchos hombres y le doy el mapa que lo lleve exactamente fuera de mi hábitat.
Algunos pasan a mi lado y extrañados miran las letras que llevo plasmadas, tal vez ya comienzan a sospechar que estoy destazando los recuerdos en donde tu imagen es el eje principal.
"En mi alma
puse flores e incienso;
para que con su aroma
desplacen tu perfume
de una buena vez".
Es la forma como intento dar paz a mi espíritu, aquella que llegaste a cimbrar con tu presencia, con tu caminar. ¿Cómo olvidar el calor de tu piel? Si solo con las manos te alcance a rozar, tal vez si les de hielo lo pueda lograr. ¿Y que hago con los sueños? Esos que repetidamente te sueñan, esos que constantemente te anhelan, podría desterrarlos, matarlos, ¿pero si después encuentran otro motivo, otra esperanza?, tal vez sea bueno por el momento solo censurarlos.
El sol comienza tímidamente a asomarse, ya no hay palomas por que las migajas se terminaron y los niños se dirigen a casa a desayunar, un par de ancianos se sientan a mi lado y entre ellos comentan el sermón del padre en la homilía, la competencia con motivo de no se que a terminado, el ganador se ha llevado un trozo de metal como premio y le han tomado varias fotos; mientras tanto yo sigo buscando las palabras que puedan mis sentimientos reflejar.
Siempre el corazón es el que mas terquedad presenta cuando se trata de olvidar, es el que mas trabajo cuesta convencer de que deje de sentir; le escribo unos versos y pienso en ponerle ya al poema un punto final.
El sol calienta y los ancianos se han marchado ya, tal vez también sea hora de irme, ya que mi estomago me urge que le de de comer, pero hay algo que me detiene, y no es García Márquez, ni las palomas, ni los niños y mucho menos los ancianos que ya no están, ¿y si no logro olvidarla? ¿Si todos estos versos han sido inútiles? ¿Si aún cuando he triturado su sonrisa, su mirada y caminar, la sigo viendo en mis sueños?, tal vez sea bueno darle un poco mas de tiempo al corazón para lograr su cometido, ¿Cuánto tiempo te gusta? Me pregunto, vacilo por un momento con la respuesta, pero a fin de cuentas pienso que tal vez sea bueno darle una vida entera.
"Pero espero convencerlo,
no llevo prisa,
ya que para ello...
aún me resta una vida".
El sol ya esta en todo lo alto, así que tomo al buen GABO, a las palomas atrapadas en mi cámara y al poema que decido titular TE DEJO IR y emprendo el regreso a mi casa por que ya es hora de desayunar.
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